Historia

Estudios arqueológicos confirman la presencia de campamentos aborígenes, Venezuela

Los estudios arqueológicos confirman la presencia de campamentos aborígenes nómadas pertenecientes a la serie valencioide y provenientes del centro-norte venezolano. Esencialmente fueron pescadores, cazadores de tortugas, recolectores de botutos y extractores de sal. Los investigadores indican asimismo que en torno al S. XIV, grupos humanos procedentes de las Islas Curacao, Aruba y Bonaire, arribaron al archipiélago.
Visitado en los pasados siglos por las goletas piratas que tajaban con frecuencia el mar Caribe, este atolón, formado por unos 42 islotes que ciñen una laguna de aproximadamente 400 km2, era conocido con el nombre de "Roca", "La a'Roca" o "Roque".

Informacion

Viejos mapas españoles, a partir de 1529, identifican claramente el lugar, pues era avistado repetidamente por los conquistadores. Afortunadamente, continúan desenterrados los mismos tesoros en el impresionante panorama: se extiende idéntica la blanquísima alfombra de arena que un día hollaron aquellos aventureros; descubrimos igual la intensidad luminosa de los celajes, portentosamente azules; y exhibe, seductor, el majestuoso Caribe, sus brillantes cabrilleos y juegos de transparencias imposibles. 

Así eran y así son Los Roques.
Los vientos alisios, en dirección noroeste-este, acarician constantemente el archipiélago y apenas permiten que las lluvias diluyan el paisaje. La temperatura promedio es realmente sugerente, de 27.8°C.
Otros grupos humanos procedentes de las Antillas Holandesas, explotaron la zona a principios del siglo XIX para extraer la cal de los corales; fosfatos y abonos químicos de los manglares y del guano -rico en fósforos y nitrógeno-; carbón vegetal de la madera del mangle rojo -excelente combustible- y el tanino necesario parra curtir las pieles obtuvieron también de sus cortezas.
El Gran Roque se eleva suavemente al noroeste. Salpican su paisaje las modestas viviendas construidas por pescadores que, a partir de 1910, arribaron desde la Isla de Margarita, y que tocadas por la luz nocturna de los astros y de los faros, descubren invariablemente su pintoresca esencia de pueblo de mar. Estos marineros y sus familias originaron el actual asiento poblacional. Hoy, su producción se comercializa en toda Venezuela, integrándose así activamente a la economía nacional.
Paulatinamente, las casas particulares dejan paso a otras construcciones más recientes: numerosas posadas acogen multitud de visitantes, en un esfuerzo constante de conjugar la condición de Parque Nacional (que ostenta Los Roques desde el 8 de agosto de 1972), con el necesario desarrollo económico que requieren sus habitantes.
Los diversos cayos constituyen el resto del archipiélago, que alberga una riquísima variedad de aves. Se han registrado un total de 92 especies, agrupadas en 30 familias, de las cuales el 54% son migratorias de Norteamérica.

Conclusión

Pero sí existen tesoros ocultos en el fondo submarino: en su eterno juego de verdes y azules, las aguas roqueñas filtran con generosidad las nítidas luces tropicales para revelarnos un mundo densamente poblado de criaturas maravillosas; todo un ecosistema submarino de arrecifes de coral; una miríada de especies vegetales y animales, fascinantes, delicadas y de belleza excepcional.
Viejas historias de piratas, conquistadores y aventureros, esforzadas vidas de pescadores... todo es evocador en las blancas playas del trópico, en las cálidas aguas caribes, en las profundidades de un mar teñido de azul y sol bruñido: todo lo guarda celosamente en su regazo el Parque Nacional Archipiélago de los Roques para quien lo sepa y quiera admirar, para quien quiera dibujarse en el cuadro de su exotismo.

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